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Padres demasiado permisivos con sus hijos

Últimamente estoy viendo casos en los que los padres proporcionan entretenimiento poco adecuado para sus hijos, sobre todo ignorando las advertencias de las recomendaciones de edad de uso del producto. En ocasiones será por ignorancia, en otras por pereza y otras por inconsciencia, ya que ninguno se da cuenta de que cuando un determinado contenido está recomendado para mayores de 18, un niño de 8 años no está psicológicamente preparado para entenderlas y asimilarlas.

No hay más que ir un sábado a la tarde a un multicine para ver cómo muchos padres llevan a sus hijos a películas no recomendadas para su edad, en mi caso, yo fui a ver la película “Iron Man” un sábado a las 19:00 horas, una película, no recomendada para menores de 18, que para mi sorpresa, estaba a rebosar de niños de entre 12 y 8 años. Para los que no conozcan la película, además de muy violenta, tiene unas cuantas escenas de ejecuciones de población civil por parte de los militares, que son duras incluso para los adultos. Me dio la sensación, en ese momento que los padres llevaban a los hijos a ver esa película por su propio interés, es decir, porque ellos mismos querían verla, es mucho más aburrido, “tragarse” una película de dibujos animados para niños.



Otro de los escenarios donde podemos encontrar situaciones parecidas es en las tiendas de videojuegos, padres comprando juegos de extrema violencia a sus hijos. Yo estaba en una tienda “Game” comprando un videojuego para un amigo, cuando veo cómo el dependiente de la tienda le advertir a un padre, que el juego que quiere comprar para la PSP de su hijo, de unos 10 años, es precisamente el juego más violento que hay para esa consola. Para mi sorpresa el padre se gira, le mira al niño, y le dice al dependiente que ese es el que quiere su hijo, el dependiente, de una profesionalidad intachable, le vuelve a repetir lo mismo, éste se vuelve a girar y le pregunta al niño si realmente es el juego que quiere, el niño le contesta que sí, y el padre vuelve a mirar al dependiente con cara de circunstancia, y el dependiente se lo vuelve a repetir por tercera vez. Esta vez el padre se gira, coge el niño y se va.



Desde el punto de vista psicológico son a destacar tres aspectos principales:

  • Los niños necesitan control y disciplina para fijar unos límites que luego les servirán en su vida como adultos. Los estudios demuestran que los niños que desde pequeños se ciñen a un horario y los padres fijan unos límites claros de comportamiento, se adaptan mejor a la vida de adultos, que está llena de reglas y horarios. La permisibilidad de los padres trae siempre como consecuencia una menor adaptabilidad del niño en su vida adulta.
  • Hay que tener en cuenta que los niños no tienen todavía las barreras psicológicas que tenemos los adultos para protegernos ante una determinada información, necesitan madurar para obtener esas barreras. Por eso, los niños son permeables y sensibles a determinada información para lo que no están preparados para asimilar que muy probablemente les condicionará en el futuro.
  • Una de las principales leyes de la psicología es la habituación, que no es más que acostumbrarse a los estímulos del medio externo o interno. Se trata de un aprendizaje no asociativo que se da en todas las especies y una herramienta de adaptación al medio, que ayuda a que con multitud de estímulos podamos ignorar los más irrelevantes. Por ejemplo, una persona que vive al lado de la vía del tren y escucha pasar los trenes continuamente, termina acostumbrándose al ruido y termina ignorándolo. Igualmente los niños pueden habituarse a la violencia y crecer creyendo que el comportamiento normal de las personas es violento.


Para más información tenemos el PEGI, que es el regulador europeo de los videojuegos, su web tiene todos los juegos registrados y es de consulta obligatoria para cualquier padre que quiera comprar un juego y no sepa si es adecuado para la edad de su hijo o hija. PEGI.


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Niños con problemas para relacionarse (Adaptado de Kazdin, 1975)

BUELL, STODDARD, HARRIS y Baer (1968) emplearon la atención del profesor para que un niño especialmente huraño usara las instalaciones de juegos exteriores en la escuela de educación infantil. Se comprobó que la conducta de jugar en las instalaciones aumentó, increíblemente otros comportamientos como hablar y tocar a otros niños.



El método usado para que el niño usara las instalaciones de juegos exteriores de la escuela es el de recibir la atención y reconocimiento por parte del profesor, es decir, premiar y elogiar las conductas deseadas. El profesor simplemente alentó que el niño utilizara las instalaciones exteriores en la escuela.
En este caso se produce un reforzamiento positivo, en el que el reforzador son los elogios del profesor que provoca que aumente la frecuencia de la conducta elogiada.
Cada caso y persona es diferente en cuanto al tipo de atención y apremio que necesita, en ocasiones una sonrisa es suficiente, mientras que en otras es necesario verbalizar los elogios.
En este caso la atención prestada por el profesor tuvo tan buenos resultados que el niño realizó conductas que no se esperaban en este caso, probablemente esperando una mayor aprobación del profesor.
Método: reforzamiento positivo, mediante atención y reconocimiento
EI: atención y elogios del profesor
EC: momento de jugar en las instalaciones exteriores
RI: reconocimiento propio
RC: usar las instalaciones de la escuela
Conducta operante: jugar en las instalaciones y hablar y tocar a otros niños
Reforzador: atención y reconociendo del profesor

Método alternativo: Usar un contrato de contingencia con el alumno, se fija que durante un tiempo determinado el niño salga y use las instalaciones del colegio e intente divertirse y relacionarse con el resto de alumnos a cambio de una recompensa. Probablemente el niño, llevado por el contrato y la expectativa de la recompensa, interactuará con el resto de niños y con las instalaciones, seguramente disfrutará con ello y la conducta se seguirá repitiendo aún cuando el contrato haya vencido.

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Enuresis (Adaptado de Kazdin, 1975)

La enuresis consiste en orinarse en la cama. Puede interpretarse como un fallo de ciertos estímulos (indicios de la vejiga) para provocar una respuesta (despertarse) para que el niño pueda levantarse y orinar. MOWER y MOWER (1938) crearon un aparato que incluye una almohadilla sensible al líquido y que está conectada a un circuito eléctrico, de tal modo que, al captar humedad, se cierra el circuito y se activa una alarma cuyo sonido despierta al niño. Tras asociar varias veces la distensión de la vejiga con el despertar brusco producido por el ruido, el procedimiento permitió controlar la orina y dormir sin orinarse.


En este caso el objetivo del tratamiento es evitar que el niño se orine en la cama mientras esté dormido y para ello provocar que al sentir las ganas de orinar despertarse e ir al baño.
Para despertar al niño se utiliza una la almohadilla sensible al líquido y una alarma, que suena si el niño se orina en la cama y hace que tenga que levantarse a apagarla. De esa manera el niño asocia el despertarse, no con el orinarse, si no contener la vejiga llena para que se despierte antes de orinar en la cama.
Para aumentar la salencia o la probabilidad de que el niño se despierte antes de orinar en la cama mientras está dormido, lo que se hace es reforzar una conducta incompatible, es decir, estar despierto.
El método de reforzamiento de conductas incompatibles, trata de aislar la conducta no deseada y reforzar el desarrollo de otra que sean incompatibles, en nuestro caso, estar la micción estando dormido y estar despierto. El reforzador que se usa es la alarma que es la que hace que el niño se despierte.
Método: reforzamiento positivo de conductas incompatibles
EI: alarma
EC: vejiga llena
RI: despertarse
RC: despertarse para ir al baño al tener la vejiga llena
Conducta operante: despertarse cuando tiene ganas de ir al baño
Reforzador: alarma

Método alternativo: reforzamiento atencional por parte de los padres
En muchos casos de enuresis se constata una mejora sustancial mediante el uso del apoyo y reconocimiento de los padres cuando el niño no moja la cama, es decir, apremiando la conducta deseada. La terapia motivacional tiene por objetivo suprimir la ansiedad y la alteración emocional que puede suponer la enuresis, de esa manera recuperará la autoestima y en algunos casos será suficiente para finalizar el problema.


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