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Cómo motivar

La mayoría de las empresas siguen pensado que el principal instrumento de motivación para el empleado es el dinero y solamente el dinero, y no es así, el dinero una vez que cubre nuestras necesidades y deja de ser una preocupación, aumentar su cantidad no motiva. Es parecido a lo que ocurre con los factores higiénicos, cuando no están presentes generan descontento pero cuando están presentes no motivan positivamente, como por ejemplo pueden ser la calefacción o la luz de la oficina.

Entonces, qué motiva.




“Autonomy
Mástery
Purpose”



Mastery: Dejar al trabajador demostrar lo que sabe, es decir, que pueda poder poner a prueba sus conocimientos, además de que ello suponga tener cierto grado de desafío y dificultad. En lo que a dificultad se refiere, depende del empleado, pero es necesario encontrar un equilibrio, ya que tiene que suponer cierto reto, pero sin ser imposible.

Purpose: Que la empresa y el trabajo tenga un fin, un motivo o un objetivo, más o menos trascendental y que nuestro trabajo contribuya de alguna manera a la consecución del mismo, es decir, sentir que nuestro trabajo es útil para la empresa.

Autonomy: Dar autonomía, permitir al trabajador establecer sus propios objetivos, horarios de trabajo y metodología.

El siguiente vídeo ilustra perfectamente los tres factores:
“RSA Animate - Drive: The surprising truth about what motivates us”




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Los objetivos del trabajador, individuales y colectivos

En muchas empresas, conscientes de que sólo los objetivos individuales no son suficientes, han empezado a utilizar objetivos que afectan a un colectivo dentro de la empresa, es decir, objetivos comunes que para cumplirnos implica el desempeño de varias personas.

¿Son realmente efectivos los objetivos colectivos? El principal problema que tienen, es que la responsabilidad se divide entre los miembros del grupo y se difumina al no tener control sobre las acciones de los demás, lo que significa que cuanto más personas sean responsables de conseguir esos objetivos, la sensación de responsabilidad será menor.



Para demostrar esto, a mi siempre me ha llamado la atención la conocida historia de Kitty Genovese, una joven que fue apuñalada en Nueva York durante media hora por el mismo hombre, gritando y pidiendo ayuda. 38 personas fueron testigos del ataque pero nadie ayudó, nadie intentó hacer nada. ¿Qué pasó? ¿Los testigos tenían miedo? Las pruebas posteriores demostraron que cuantos más testigos menos posibilidades tenía Kitty de ser socorrida, con un testigo tenía un 85% de posibilidades de que la ayudasen y con cinco testigos un 31%, no hay que hacer muchos cálculos para saber que con 38 testigos el porcentaje de ayuda sería mínimo. Lo que esto demuestra es que cuando hay muchas personas implicadas la responsabilidad de actuar se diluye entre ellos hasta llegar al punto de ser casi cero.



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